Taller de origami: Cena para dos

¿Te perdiste nuestro taller “Cena para dos”? Pues no te preocupes porque ¡aquí te traigo la crónica!

El sábado pasado tuve la gran suerte de compartir taller con Shodo Creativo y contar con un grupo de entusiastas alumnos dispuestos a doblar y doblar papel. ¿Sabías que el origami puede resultar terapeutico? No solo estimulamos la memoria sino que tambien ayuda a rebajar el estrés y trabajar la vista y especialmente el tacto. Y es que precisamente a través de estos dos sentidos pudimos apreciar las diferencias de los distintos papeles que utilizamos, ver al trasluz las fibras del papel Unryu y tocar las texturas del papel momigami, por ejemplo. Cada uno de ellos tiene su propio caracter y admite (o no) determinados pliegues.

A lo largo de la mañana descubrimos el origen del Ichiju sansai, la presentación tradicional de la mesa japonesa, que se remonta ni más ni menos que ¡hasta el siglo XIV! Y por supuesto la importancia de saber usar correctamente los palillos, algo básico si te estás planteando visitar Japón (yo desde luego te lo recomiendo).

Elaboramos 6 piezas en total: fundas para palillos (hashibukuro), reposapalillos (hashioki), servilleteros, bandejas, adornos para botellas y centros de mesa con la flor de loto. ¡Con el papel japonés quedan realmente espectaculares!

También tuvimos la oportunidad de practicar con los cordones de mizuhiki para elaborar diferentes nudos. ¿Sabías que están hechos de papel? Aunque a simple vista no lo parezca, se fabrican enrollando finas tiras de papel y recubriéndolas de diferentes materiales. Si te fijas bien en la foto, podrás ver que los cordones marrones están rodeados por un hilo, mientras que los naranjas se recubren con finas tiras de plástico.

Sin duda fue una mañana muy divertida, de compartir experiencias, risas y buenos momentos.  ¡Estoy deseando repetirlo muy pronto!

¿Te has quedado con ganas de saber más? ¿Te gustaría ver el resto de las fotos? Las puedes encontrar AQUI

Y si vives en Madrid y quieres recibir en tu correo electrónico las próximas actividades, puedes escribirme a corazondewashi@gmail.com.

Senbazuru: noviembre 2019

Esta es la historia de un proyecto colaborativo. Esta es la historia de las mil grullas de papel.

En junio de este año, un grupo de alumnos de Shodo Creativo, tuvimos el gran privilegio de compartir con nuestra maestra un viaje a Kyoto para poder seguir estudiando caligrafía con nuestro sensei Masao Hikita. Una vez allí, nos alojamos junto al santuario de Fushimi Inari, uno de mis lugares favoritos de Japón.

En santuario está dedicado a Inari, diosa del arroz, los negocios y el éxito en general. Por todas partes puedes encontrar zorros (sus mensajeros) y las famosas puertas (torii) rojas.

Fue en uno de los rincones del santuario donde vimos cientos de senbazurus colgados en una de las paredes. Senbazuru es el nombre que se le da al conjunto de mil grullas unidas por hilos. Y dice la leyenda que quien consiga doblarlas todas verá cumplido un deseo.

Estando allí surgió el proyecto de doblar en equipo las mil grullas para dejarlas en Inari en nuestro próximo viaje. Desde que volvimos, no hemos parado de doblar y este es el resultado a día de hoy:

¡Nuestro objetivo está cada vez más cerca!

Métodos de decoración para el papel japonés: Somegami 染紙

Esta es una de las situaciones en las que la vida te guía por un camino que no esperabas casi sin que te des cuenta. Y es que hace unos cuantos meses ya, a través de la universidad Keio, accedí a un curso sobre diferentes métodos de decoración en libros japoneses antiguos. Fue ahí donde, por primera vez, oí hablar del suminagashi, sukizome, kasane tsugi… técnicas increíbles y muy antiguas.

Y dio la casualidad que en febrero de este año, tuve la suerte de conocer a Carolina de LaKau-Studio y participar en su taller de suminagashi, que recomiendo encarecidamente desde aquí.

Fotografía de Shodo Creativo

Pero mi gran sorpresa llegó cuando viajamos en junio a Japón para tomar clases con nuestro sensei Hikita Masao y en una de sus clases nos inició en el tsugigami 継紙, que se elabora con diferentes piezas como si fuese un puzzle.

Fotografia de Shodo Creativo

Desde que volví, he seguido investigando las técnicas de decoración y me he centrado en la tinción del papel (somegami 染紙 en japonés), aprovechando que gracias a mi trabajo ya tengo experiencia previa en los tintes naturales. Hasta ahora he experimentado con cúrcuma, pimentón, frijoles y agallas de quejigo, que son las que han dado el mejor resultado. Pero, ¿qué son las agallas? Pues básicamente esto:

Aunque pueda parecer un fruto, no lo es. La fotografía se corresponde con un quejigo y los quejigos pertenecen a la misma familia que la encina, por lo tanto su fruto es la bellota. Las agallas son tumoraciones producidas por los árboles como reacción ante un parásito, en este caso una pequeña avispa. La agalla aísla en su interior al parásito y éste se mantiene protegido del exterior al mismo tiempo que se alimenta de ella. Las agallas son muy ricas en taninos y es precisamente esta sustancia la que sirve para teñir.

La agalla se tritura y el producto resultante se infusiona durante una hora más o menos hasta obtener este precioso líquido:

Ya solo queda introducir el papel en el líquido, esperar a que seque bien y tendremos un bonito papel de color marrón envejecido.

Por último, aplicamos una segunda técnica sobre el papel, suminagashi (de la que hablaré en otro post) y este es resultado del trabajo. ¡Me encanta!

Fotografía de Shodo Creativo

Noshibukuro o cómo regalar dinero en Japón

Hace unos meses tuve la suerte de poder organizar junto a Shodo Creativo un taller para elaborar noshibukuros, unos sobres decorados que se utilizan en Japón para regalar dinero. No solo se utilizan en ocasiones especiales como las bodas, sino que existe un amplio abanico de situaciones en las que se emplean. Bodas, nacimientos, cambios de casa, nuevos trabajos, visitas al hospital… cada una de estas situaciones requiere un tipo de sobre, con unos colores determinados, una caligrafía concreta y un nudo de mizuhiki diferente.

A lo largo de una intensa mañana, los participantes del taller pudieron iniciarse en el mundo de los sobres japoneses, aprendiendo a interpretar sus diferentes partes y significados. Además de elaborar dos modelos de sobres, con materiales japoneses y españoles, tuvieron la ocasión de hacer sus primeros nudos con mizuhiki, poniendo a prueba todo lo aprendido durante el curso.

Sin duda fue un taller muy ameno para todos que, espero, será el primero de muchos. ¡Os dejo algunas de las fotos del taller para que veáis lo bonitos que quedaron!

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150 Aniversario del Establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre España y Japón

Con motivo de la celebración del 150 Aniversario del Establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre España y Japón, durante todo este año se están llevando a cabo multitud de actividades apoyadas y difundidas por la Embajada japonesa. Para poner mi granito de arena en este proyecto, en colaboración con Shodo Creativo, he preparado un taller de Noshibukuro para el mes de octubre.

Se trata de un taller de 4 horas de duración donde se hablará de los diferentes usos de los noshibukuro en Japón, sus principales componentes y se elaborarán dos sobres con materiales japoneses.

Me hace mucha ilusión este proyecto y espero que os animéis a participar 🙂

Las fibras del papel japonés

Dice la historia que el papel fue inventado por un hombre llamado Tsai Lun, eunuco de la corte del emperador He de la dinastía Han, alrededor del año 105 d.C., en China. Por sus manos pasaba gran cantidad de documentos, que en aquellos tiempos consistían en tablas de bambú o piezas de seda, pero resultaban poco útiles al ser muy pesados o muy caros. Es por ello que el emperador le encomendó la tarea de encontrar un material más óptimo. Un día, paseando por un jardín, se fijó en unas avispas. Éstas mordisqueaban la corteza de los árboles, y mezclándola con su saliva, creaban un material de aspecto acartonado con el que fabricaban el avispero. Tsai Lun decidió copiar su técnica y utilizando morera, bambú y cáñamo elaboró las primeras hojas de papel…

A lo de los siglos se ha utilizado una gran variedad de fibras vegetales para elaborar el papel, pero si pensamos en el papel japonés, hay cuatro tipos principales: cáñamo, kozo, gampi y mitsumata.

Cáñamo – Asa – 麻- Cannabis sativa

Se trata de una planta herbácea de la familia Cannabaceae y que puede alcanzar los 3,5 metros. El papel de cáñamo (mashi 麻紙) fue el primero en ser elaborado en China y fue la principal variedad utilizada en Japón durante el período Nara (710-794 d.C.). Durante la era Heian (794-1185 d.C), fue sustituido por el kozo como tipo favorito. Las fibras de los tallos alcanzan los 25mm y produce un papel de color blanco.

Gampi – 雁皮- Diplomorpha sikokiana / Wikstroemia sikokiana

Este arbusto de la familia Thymelaeaceae crece en regiones montañosas donde puede alcanzar los 2 metros de altura. El papel de gampi (ganpishi 雁皮紙 ) fue utilizado en el período Nara. Al obtenerse de una planta salvaje, su producción es muy difícil de controlar y es, por lo tanto, una fibra más escasa. Las fibras de la corteza, que se recoge entre primavera y verano cada tres años, miden entre 2,5 y 5,3 mm de longitud y dejan pasar la luz, siendo la transparencia una de sus características más notables. Se trata de un papel fino a la vez que robusto, suave y que no se deshilacha. Debido a su color, a veces se le llama papel torinoko 鳥の子 (pollito o huevo).

Imagen vista en Wikimedia Commons

Kozo – 楮 – Broussonetia papyrifera

Este árbol de la familia Moraceae puede llegar a alcanzar los 15 metros de altura. Usado durante siglos en China para elaborar papel y ropa, su uso se extendió en Japón en el siglo VII d.C. Es un tipo de planta muy fácil de cultivar, necesita un clima lluvioso y puede soportar temperaturas frías. El papel de kozo (choshi 楮紙) se ha convertido en la variedad más popular para la industria papelera hoy en día. El kozo se suele recoger todos los años en diciembre, cuando el árbol ha perdido sus hojas. Las fibras de la corteza interna de las ramas miden entre 6 y 20mm de longitud y son muy resistentes. Esto ha permitido su uso para fabricar las típicas puertas correderas shojigami, paraguas o lámparas.

Fotografia del tallo: Carolina Esteban. Imagen de las hojas vista en Wikimedia Commons

Mitsumata – 三椏 – Edgeworthia chrysantha

Esta especie pertenece a la familia Thymelaeaceae y se trata de un arbusto que puede alcanzar los dos metros de altura y crece en zonas húmedas. Su nombre deriva de sus ramas, que acaban en forma de tridente (三 mitsu, tres). Introducida en Japón en el período Edo (1603-1867), probablemente desde China. Su llegada vino acompañada del nacimiento del papel moneda, que se imprimió en mitsumata por su gran calidad. Produce un papel blanco, libre de ácidos y resistente a los insectos. La parte utilizada para fabricar papel es la corteza interna de las ramas, que se recoge en primavera cada tres años.

Fotografía: Carolina Esteban

Nautilus pompilius, un fósil viviente

Como zoóloga, hay muchos animales que me apasionan por diferentes motivos: morfología, comportamiento, evolución, adaptaciones… La gran mayoría, de hecho, se podría incluir en una de las categorías. Pero dentro de los diseños corporales, si hay uno que destaca por encima de todos, es sin ninguna duda el del Nautilus.

Un Nautilus, a primera vista, no resulta muy espectacular. Una especie de mezcla entre calamar y sepia con una concha. Una concha bonita con sus bandas atigradas, pero poco más. A primera vista, claro. Porque el diseño más espectacular no se ve. No está diseñado para que se vea. Su función podría parecer simple: flotar más o menos, subir o bajar en la columna de agua. Pero si eres una mezcla de calamar y sepia metida en una concha de la que solo sobresalen unos tentáculos y unos enormes ojos, en realidad es bastante útil.

¿Y cómo se puede conseguir controlar la flotación? Cuando haces submarinismo con botella, te enseñan a regular la cantidad de aire que llevas en el chaleco. Si lo llenas, subes y si lo vacías, bajas. Sencillo. La concha del Nautilus funciona exactamente igual. Su interior está compartimentado en cámaras unidas por un pequeño agujerito, el canal sifonal. El Nautilus vive en la cámara externa, cuando quiere subir, llena las cámaras con aire y si quiere bajar las llena de agua. Esa estructura interna le convierte en un animal realmente fascinante. 

Así que cuando te planteas cómo hacer un Nautilus con mizuhiki, la responsabilidad es bastante grande. Lo primero de todo es pensar qué parte haces, claro. Porque 90 tentáculos son bastantes como para decidir que finalmente no te gusta cómo quedan y descartarlos. Así que decides hacer la concha, que en realidad es la imagen que la mayoría de la gente va a reconocer. Vale, bien. Una concha. Fácil. Una concha que se mantenga sin deformarse, que siga una espiral logarítmica y que esté hecha con hilos de papel… Quizás no va a ser tan fácil como parecía… Bueno, los problemas de uno en uno. 

Lo primero de todo: ¿de qué tamaño? Esa es fácil, a tamaño real. ¿Color? Blanco, claro.  ¿Cómo mantener la estructura sin que se deforme? Habíamos dicho que esa pregunta la íbamos a dejar de momento. Siguiente. La concha va a ser tridimensional, así que ¿qué diseño tendrá la parte exterior? Repasas todas las figuras que has hecho hasta el momento, haces bocetos, tratas de imaginar el resultado y decides que la solución óptima es hacer tiras e ir entrecruzandolas. Arriba, abajo, arriba, abajo. Siempre ha funcionado, en esta ocasión también lo hará.

Finalmente consigues solucionar el problema de mantener estable la estructura, lleva bastante tiempo pero funciona. ¿Cómo? Bueno, el resultado final realmente me gusta, pero me pareció muchísimo más interesante el proceso hasta llegar allí. Las horas dedicadas al estudio de la concha, los bocetos, las pruebas… No encontré ningún trabajo previo de nadie que me diese alguna pista de por dónde empezar a trabajar. Por lo tanto, el diseño entero es mío, de principio a fin. Creo que, igual que ocurre con un mago, cuando se sabe el truco la magia desaparece. Así que dejaré la incógnita en el aire.

Cuando monté la figura, estaba convencida de que el diseño iba a funcionar. Espero que el resultado final refleje, al menos en parte, la belleza de un animal tan increíble como el Nautilus.

 

 

Takarabune 宝船, el barco del tesoro

Dice la leyenda que, durante los tres primeros días de Año Nuevo, los Siete Dioses de la Fortuna 七福人 (Shichi Fukujin) bajan de los cielos embarcados en el Takarabune 宝船, el Barco del Tesoro. Cargados de tesoros del folklore japonés, se dirigen hacia los puertos humanos para repartir fortuna.

Cada uno de los siete dioses representa una virtud: honestidad, fortuna, dignidad, bondad, longevidad, felicidad y sabiduría.

Ebisu 恵比寿

Ebisu es el único de los siete dioses que tiene un origen japonés. Como patrón de los pescadores, se le representa portando ropas de pescador, una caña en una mano y un gran pez en la otra, que representa la abundancia. Es el dios de los negocios y las cosechas.

Benzaiten 弁財天

De origen hindú, es la única mujer del grupo. Se representa portando un instrumento musical llamado biwa. Diosa del conocimiento, cultura, arte y belleza, es la patrona de los artistas.

Daikokuten 大黒天

De origen hindú, Daikokuten es representado con un mazo y un saco lleno de objetos de valor. Es el dios de la prosperidad y el comercio. Protector de los cultivos y patrón de granjeros y agricultores, también se le considera cazador de demonios.

Fukurokuju 福禄寿

De origen chino. Se le representa con una gran cabeza y ropas chinas. En una mano lleva un bastón y en la otra un pergamino que contiene toda la sabiduría del mundo. A veces aparece acompañado de una tortuga, símbolo de una larga vida.  Dios de la sabiduría, felicidad, riqueza y longevidad. Curiosamente, también de los jugadores de ajedrez.

Hotei 補訂

De origen chino. Se representa como un hombre calvo y gordo que carga con un saco lleno de tesoros. Se dice que representa a un personaje real, de nombre Kaishi y que murió en el año 916.  Dios del comercio, abundancia y buena salud, guardián de los niños y patrón de adivinos y taberneros.

Bishamonten 毘沙門天

De origen hindú. Se representa vestido con armadura y casco. En una mano lleva una pagoda y en la otra una lanza para luchar contra los espíritus malignos. Es el dios de la fortuna en la batalla, protector de aquellos que siguen las normas.

Juroujin 寿老人

De origen chino. Se le representa con una gran cabeza y junto a un ciervo. Es el más anciano de los siete y por eso tiene una larga barba. En sus manos lleva un bastón y un libro con la sabiduría del mundo. Dios de la longevidad y la prosperidad, patrón de profesores, científicos, maestros y matemáticos.

Dice la tradición que si se deja una imagen suya bajo la almohada en la última noche del año, los dioses traerán felicidad y prosperidad para todo el año.

Las grullas viven mil años…

…y las tortugas diez mil. O como se dice en japonés: 鶴は千年 亀は万年 (tsuru wa sennen, kame wa mannen). Ambos animales simbolizan la longevidad, felicidad, sabiduría y fidelidad. Representan una larga vida llena de buena suerte y por eso son utilizados en las bodas.

Este verano ha estado lleno de bodas, grullas, tortugas y encargos. Cajas, sobres, cuadros, diferentes formatos para expresar un mismo deseo: felicidad.

La primera de las tortugas forma parte de una pequeña cajita para una pareja de sellos y está hecha con mizuhiki dorado y plateado, colores empleados para las bodas japonesas. La caja, también hecha a mano, está forrada con papel lokta de Nepal, gris con motivos florales a juego con la tortuga. Se cierra con un par de nudos de botón hechos con cola de ratón plateada.

En el segundo de los encargos conocía a los novios, así que cuando Susana me dio la noticia, supe que tenía que hacer algo especial. En Japón, el intercambio de dinero se hace a través de los noshibukuro のし袋, unos sobres de papel cuya decoración y contenido varía en función del evento. Los más espectaculares que he visto hasta la fecha son los que se regalan en las bodas y que van decorados con preciosos nudos de mizuhiki 水引, cordones hechos de papel enrollado. Quiso el destino que el diseño del sobre llevase un año hecho, guardado en un cajón, como idea inicial de otro sobre que finalmente tuvo un diseño completamente diferente. Como me dijo Susana: “no era su momento”.

El papel principal del sobre es uno de mis favoritos, blanco y con fibras de seda incrustadas. El papel azul es chiyogami estampado con motivos tradicionales japoneses. Además lleva pequeños retales de papel unryu rojo, papel tissue foil nacarado y papel de origami metalizado. En cuanto a los nudos, ademas de la tortuga y la grulla, el sobre se cierra con un nudo mamusubi dorado y plateado, del que se dice que una vez atado ya no se puede deshacer. El detalle final lo pone la tira de papel con el kanji kotobuki 寿, celebración.

 

La última pareja ha sido sin duda la más especial de todas. No solo porque ha sido la más difícil de hacer, la que ha llevado más tiempo y planificación, sino porque los novios, ahora ya marido y mujer, son familia. Hará unos tres meses (me lo he tomado con calma, desde luego), en una de las clases con Elena Hikari, le pedí que me enseñase a escribir 鶴は千年 亀は万年, con pincel fino, por si no era suficientemente complicado ya. Ella fue la que me ayudó con el diseño del regalo, que finalmente se convirtió en dos cuadros, mezclando caligrafía en pequeños kakejikus hechos a mano con nudos de mizuhiki.

Podría extenderme bastante con los cuadros, pero como tampoco es mi intención alargar demasiado el post, aquí van directamente las fotos ^_^

 

Los novios con el regalo terminado
Los novios con el regalo terminado 🙂

 

Si queréis más información de los sellos, podéis echarle un ojo a la página de Espiral Cerámica. Para más información sobre caligrafía japonesa, la web de Shodo Creativo.