Las grullas viven mil años…

…y las tortugas diez mil. O como se dice en japonés: 鶴は千年 亀は万年 (tsuru wa sennen, kame wa mannen). Ambos animales simbolizan la longevidad, felicidad, sabiduría y fidelidad. Representan una larga vida llena de buena suerte y por eso son utilizados en las bodas.

Este verano ha estado lleno de bodas, grullas, tortugas y encargos. Cajas, sobres, cuadros, diferentes formatos para expresar un mismo deseo: felicidad.

La primera de las tortugas forma parte de una pequeña cajita para una pareja de sellos y está hecha con mizuhiki dorado y plateado, colores empleados para las bodas japonesas. La caja, también hecha a mano, está forrada con papel lokta de Nepal, gris con motivos florales a juego con la tortuga. Se cierra con un par de nudos de botón hechos con cola de ratón plateada.

En el segundo de los encargos conocía a los novios, así que cuando Susana me dio la noticia, supe que tenía que hacer algo especial. En Japón, el intercambio de dinero se hace a través de los noshibukuro のし袋, unos sobres de papel cuya decoración y contenido varía en función del evento. Los más espectaculares que he visto hasta la fecha son los que se regalan en las bodas y que van decorados con preciosos nudos de mizuhiki 水引, cordones hechos de papel enrollado. Quiso el destino que el diseño del sobre llevase un año hecho, guardado en un cajón, como idea inicial de otro sobre que finalmente tuvo un diseño completamente diferente. Como me dijo Susana: “no era su momento”.

El papel principal del sobre es uno de mis favoritos, blanco y con fibras de seda incrustadas. El papel azul es chiyogami estampado con motivos tradicionales japoneses. Además lleva pequeños retales de papel unryu rojo, papel tissue foil nacarado y papel de origami metalizado. En cuanto a los nudos, ademas de la tortuga y la grulla, el sobre se cierra con un nudo mamusubi dorado y plateado, del que se dice que una vez atado ya no se puede deshacer. El detalle final lo pone la tira de papel con el kanji kotobuki 寿, celebración.

 

La última pareja ha sido sin duda la más especial de todas. No solo porque ha sido la más difícil de hacer, la que ha llevado más tiempo y planificación, sino porque los novios, ahora ya marido y mujer, son familia. Hará unos tres meses (me lo he tomado con calma, desde luego), en una de las clases con Elena Hikari, le pedí que me enseñase a escribir 鶴は千年 亀は万年, con pincel fino, por si no era suficientemente complicado ya. Ella fue la que me ayudó con el diseño del regalo, que finalmente se convirtió en dos cuadros, mezclando caligrafía en pequeños kakejikus hechos a mano con nudos de mizuhiki.

Podría extenderme bastante con los cuadros, pero como tampoco es mi intención alargar demasiado el post, aquí van directamente las fotos ^_^

 

Los novios con el regalo terminado
Los novios con el regalo terminado 🙂

 

Si queréis más información de los sellos, podéis echarle un ojo a la página de Espiral Cerámica. Para más información sobre caligrafía japonesa, la web de Shodo Creativo.

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Del Dragón al Dragón

Ésta es la crónica de cómo, durante un fin de semana, nos convertimos en dragones…

Según la mitología china, 9 son los Hijos del Dragón y 9 las formas que puede adoptar. Quizás fue solo casualidad, o quizás una broma del destino, que fuésemos 9 las alumnas que nos reunimos en Espacio de Yoga Bakea, en San Sebastián de los Reyes, para el curso “Del dragón al Dragón”. Contamos para ellos con los mejores anfitriones, Isabel y Toñin, y las mejores profesoras, Elena Hikari y Luciana Rago.

Durante dos intensos días convivimos, reímos, lloramos y pintamos, sobre todo pintamos. Dragones grandes, pequeños, dragones de agua, dragones antiguos, dragones que se convertían en palabras y kanjis que de repente alzaban el vuelo.

Comenzamos como deberían empezar siempre las historias, por el principio. Con el estilo más antiguo de todos, Koukotsubun 甲骨文, el Estilo del Oráculo de Hueso. Se trataba de textos 文 grabados en conchas de tortugas 甲 y huesos 骨.

Para seguir a continuación con el Estilo de Bronce, Kinbun 金文.

Seguimos avanzando poco a poco con el estudio del dragón, esta vez probando a dibujar el cuerpo con un solo trazo, jugando con los grises y los negros, jugando con el agua y el pincel seco.

Sin olvidarnos nunca de los kanjis, kaisho, gyosho, tensho… Los pinceles no paraban de bailar sobre el papel.

Fotografía de Elena Hikari Shodo Creativo)
Fotografía de Elena Hikari (Shodo Creativo)

Y de repente, la magia. Sinuosos y escamosos cuerpos empezaron a llenar las paredes de la sala.

Fotografía de Elena Hikari (ShodoCreativo)
Fotografía de Elena Hikari (ShodoCreativo)
Fotografía de Nuria García
Fotografía de Nuria García

Es difícil resumir con palabras todo lo experimentado, lo vivido, lo aprendido. Es difícil, pero no imposible. Gracias Luciana, gracias Elena, porque sabemos todo el cariño y trabajo que pusisteis para que el curso fuera un éxito. Porque conseguisteis que, al menos durante esos días, Antonia, Ana, Ingrid, Nuria, Sara, Susana, Isabel, Marga, todas, fuésemos dragones.

Fotografía de Elena Hikari (Shodo Creativo)
Fotografía de Elena Hikari (Shodo Creativo)

Una pareja de carpas

Ha pasado ya algún tiempo desde que Elena Hikari y yo volvimos a trabajar juntas para crear esta pieza, pero por circunstancias de la vida no he podido dedicarle hasta hoy suficiente tiempo al blog como para poder plasmar por escrito la experiencia.

Todo comenzó poco después de nuestro primer trabajo juntas, en el que creamos una pareja de cuadros como regalo para una boda. Podéis leer sobre él en este enlace. A raíz de aquello, nos surgió otro encargo, también para una boda, pero en esta ocasión con un enfoque nuevo. Se trataba de la celebración de una unión, pero además el comienzo de un negocio en común.

Elena eligió el kanji kotobuki 寿 para la caligrafía. Es una palabra utilizada frecuentemente para las bodas y que significa “vida longeva” y “felicidad duradera”.

En cuanto a los nudos de mizuhiki 水引 que íbamos a utilizar, la idea inicial fue una carpa koi 鯉 que se transformase en dragón. El koi simboliza la perseverancia, la lucha contra la adversidad y el éxito. Su leyenda aparece con más detalle en la entrada del blog que dediqué a La leyenda del pez dragón.

Tras hablar sobre las figuras y el espacio disponible, decidimos que una pareja de carpas quedaría mucho más elegante y armónico que una carpa y un dragón de estilos completamente diferentes. Asi que partiendo de una fotografía del nudo de un pez, empecé a investigar sobre los diferentes diseños de carpas tradicionales, los elementos comunes de todas ellas y su construcción. Especialmente interesante resultó la técnica para abrir los cordones de mizuhiki en forma de abanico y crear la cola.

Hicimos dos carpas, con cordones metalizados en oro y plata, los colores tradicionales empleados para las bodas. Este tipo de cordón permite mucha más flexibilidad manteniendo la integridad del nudo, y esa característica fue imprescindible para moldear cada carpa curvando el cuerpo para darle fluidez.

Para formar el cuerpo, hicieron falta tres daki musubi, también conocido como “nudo de la almeja”, solapados uno encima del otro en la cabeza, para poder trenzar doce cabos de cuatro cordones cada uno.

Pero las carpas tenían que transformarse en dragones, así que Elena las colocó sobre un precioso papel de Nepal estampado con dragones dorados. Y le dimos el toque final al envoltorio con unas olas y una parejas de dragones.

Este fue el resultado final, una obra hecha con muchísimo cariño y que esperamos lleve la felicidad y el éxito a sus nuevos dueños.

Podéis leer a entrada de Elena en su web, Shodo Creativo.