5 de mayo: Kodomo no Hi こどもの日

Cada 5 de mayo, los cielos de Japón se llenan de carpas de colores…

Koinobori, imagen vista en Flickr, autor Guilhem Vellut

Ha llegado el こどもの日, el Día de los Niños. Esta festividad nacional pone punto y final a la llamada Golden Week, que comienza el 29 de marzo con el Día de Shōwa.

Parece ser que este día tiene su origen en una festividad china llamada Tango no Sekku, 端午の節句 que se celebraba el 5º dia de la 5º luna. No se sabe con exactitud cuándo comenzó a celebrarse, pero podría haber sido durante el reinado de la emperatriz Suiko (593-628 d.C.). Más tarde, durante el Periodo Nara (710-794 d.C.), pasó al 5º día del 5º mes con la adopción del calendario gregoriano.

En un principio era una festividad dedicada solo a los niños varones, pero cuando se convierte en fiesta nacional, en 1948, su nombre cambia a Kodomo no hi こどもの日 y pasa a incluir a niños y niñas.

Ese día, se celebra el crecimiento y la salud de todos los niños y niñas, aunque es cierto que parte de las celebraciones siguen haciendo referencia a la época en que se dedicaban solo a los varones.

Uno de los elementos característicos de la fiesta son las mangas de carpas, Koinobori 鯉のぼり, que se colocan en las casas y tienen su propio significado. La carpa más grande, de color negro (magoi 真鯉), representa al padre. La segunda carpa es de color rojo (higoi 緋鯉) y representa a la madre o al hijo mayor. El resto de carpas se colocan en base a una por cada hijo.

Koinobori 鯉のぼり
Koinobori 鯉のぼり

También es el momento de exponer las gogatsu ningyo 五月人形, o muñecas de mayo. Carpas, lirios, tigres y armaduras samurais se despliegan de modo similar a como se hace en el Hina Matsuri 雛祭りo Día de las Niñas.

Imagen vista en Flickr
Imagen vista en Flickr, autor Norimutsu Nogami

Este año me propuse hacer mi propia versión en mizuhiki de algunos de estos elementos, kabuto, koinobori y lirio. ¡Este es el resultado!

Ayame 菖蒲, el lirio
Ayame 菖蒲, el lirio
Detalle de la flor
Detalle de la flor

Para el kabuto, previamente hice pruebas con diferentes modelos en origami, en papel 15x15cm, buscando un modelo con la suficiente estabilidad como para aguantar el peso de los nudos sin desequilibrarse y que además tuviese un espacio determinado para poder acoplarlo.

Ryuukabuto 竜兜, el Casco del Dragón

 

Vista trasera del kabuto, adornado con un nudo agemaki. Este nudo solía colgar de una anilla llamada Kasa jirushi no kan
Vista trasera del kabuto, adornado con un nudo agemaki. Este nudo solía colgar de una anilla llamada Kasa jirushi no kan
Tsurukabuto 鶴兜, el Casco de la Grulla
Tsurukabuto 鶴兜, el Casco de la Grulla

 

Detalle de la parte trasera con el nudo agemaki
Detalle de la parte trasera con el nudo agemaki

¡Feliz dia!

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Una pareja de carpas

Ha pasado ya algún tiempo desde que Elena Hikari y yo volvimos a trabajar juntas para crear esta pieza, pero por circunstancias de la vida no he podido dedicarle hasta hoy suficiente tiempo al blog como para poder plasmar por escrito la experiencia.

Todo comenzó poco después de nuestro primer trabajo juntas, en el que creamos una pareja de cuadros como regalo para una boda. Podéis leer sobre él en este enlace. A raíz de aquello, nos surgió otro encargo, también para una boda, pero en esta ocasión con un enfoque nuevo. Se trataba de la celebración de una unión, pero además el comienzo de un negocio en común.

Elena eligió el kanji kotobuki 寿 para la caligrafía. Es una palabra utilizada frecuentemente para las bodas y que significa “vida longeva” y “felicidad duradera”.

En cuanto a los nudos de mizuhiki 水引 que íbamos a utilizar, la idea inicial fue una carpa koi 鯉 que se transformase en dragón. El koi simboliza la perseverancia, la lucha contra la adversidad y el éxito. Su leyenda aparece con más detalle en la entrada del blog que dediqué a La leyenda del pez dragón.

Tras hablar sobre las figuras y el espacio disponible, decidimos que una pareja de carpas quedaría mucho más elegante y armónico que una carpa y un dragón de estilos completamente diferentes. Asi que partiendo de una fotografía del nudo de un pez, empecé a investigar sobre los diferentes diseños de carpas tradicionales, los elementos comunes de todas ellas y su construcción. Especialmente interesante resultó la técnica para abrir los cordones de mizuhiki en forma de abanico y crear la cola.

Hicimos dos carpas, con cordones metalizados en oro y plata, los colores tradicionales empleados para las bodas. Este tipo de cordón permite mucha más flexibilidad manteniendo la integridad del nudo, y esa característica fue imprescindible para moldear cada carpa curvando el cuerpo para darle fluidez.

Para formar el cuerpo, hicieron falta tres daki musubi, también conocido como “nudo de la almeja”, solapados uno encima del otro en la cabeza, para poder trenzar doce cabos de cuatro cordones cada uno.

Pero las carpas tenían que transformarse en dragones, así que Elena las colocó sobre un precioso papel de Nepal estampado con dragones dorados. Y le dimos el toque final al envoltorio con unas olas y una parejas de dragones.

Este fue el resultado final, una obra hecha con muchísimo cariño y que esperamos lleve la felicidad y el éxito a sus nuevos dueños.

Podéis leer a entrada de Elena en su web, Shodo Creativo.

Koi 鯉, la leyenda del Pez Dragón

Cuentan las leyendas que hace mucho tiempo el río Azul que discurría por el Cielo, se unía al río Dorado que fluía por la Tierra en las Puertas del Dragón. Y en medio de las doradas aguas nadaba un gran banco de peces Koi, de escamas refulgentes que brillaban alegremente bajo el sol. A pesar de que subían por el río nadando a contracorriente, se desplazaban rápidamente y con mucha agilidad.  

Todo iba bien hasta que los peces llegaron hasta las Puertas del Dragón. Se trataba de una enorme cascada, tan alta que los peces se asustaron y pensaron que lo más fácil sería dar la vuelta y volver a nadar a favor de la corriente. El cansancio hizo que muchos de ellos se rindiesen, pero un pequeño grupo decidió seguir adelante.

Empleando todas sus fuerzas, cada unos de los Koi empezó a saltar intentando alcanzar la cima, pero una y otra vez volvían a caer y a golpear sus cuerpos contra las frías aguas.

El ruido que hacían al caer atrajo la atención de unos demonios, que empezaron a burlarse del esfuerzo de los Koi. Y no contentos con eso, emplearon su magia para elevar todavía más la altura de la catarata.

Pero los Koi eran muy valientes y no se dejaron amedrentar. Redoblaron sus esfuerzos y continuaron saltando. Y así, transcurrieron cien años…

Finalmente, un pequeño Koi saltó por encima de la catarata y logró alcanzar la cima. Asombrado por el tremendo esfuerzo, el espíritu del cielo sonrió en señal de aprobación y convirtió al agotado pez en un gran dragón celestial. Y desde ese momento, cada vez que un Koi supera la catarata se convierte en un nuevo dragón.

Desde entonces se considera a los Koi símbolo de la fuerza, la perseverancia y la superación.

Este pequeño Koi se va para Las Palmas, donde sé que ayudará a su nueva dueña a seguir superándose día a día. ^_^